Nacemos creyendo que somos capaces de decidir.
Pero esto se coloca en duda cuando lo que no te conviene es lo que más te apetece.
Sabes que decir no; es la respuesta. Pero al final dices... si.
Pero esto se coloca en duda cuando lo que no te conviene es lo que más te apetece.
Sabes que decir no; es la respuesta. Pero al final dices... si.
Tu sabes quién eres; Tu razonamiento pelea con tus sentimientos y aunque no lo creas ¡si decides! Las dos voces hacen tanto ruido que terminas haciéndole caso a la más peligrosa. ¿Te gusta la adrenalina eh? Creo que nos entenderemos muy bien.
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